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Enfermedad cardíaca
La ira y la enfermedad cardíaca
Aquí le explicamos cómo cortar este peligroso vínculo
Hace miles de años, Buda dijo: “Aferrarse a la ira es como sujetar un carbón caliente con la intención de arrojárselo a otro, usted es quien se quema”. La ciencia ha demostrado que Buda tenía razón. Los investigadores han descubierto que las personas propensas a la ira tienen casi tres veces más probabilidades de sufrir ataques cardíacos.
¿Por qué? “La ira puede aumentar la cantidad de ciertas hormonas que hacen que se acumulen placas en nuestras arterias. Ése es por sí solo un factor de riesgo de enfermedad cardíaca”, dice el Dr. Gerald Pytlewski, cardiólogo del Lehigh Valley Hospital and Health Network. “Estas mismas sustancias químicas también pueden provocar un ataque cardíaco y aumentar el riesgo de latidos irregulares”.
La ira es, como mínimo, tan perjudicial para la mujer como para el hombre. “De hecho, los vasos sanguíneos de las mujeres son más pequeños, lo que puede aumentar el riesgo debido a que la placa se puede acumular más rápidamente”, explica Pytlewski. Además, las mujeres son más propensas a guardarse la ira, y las investigaciones demuestran que esto implica un riesgo de ataque cardíaco cinco veces mayor (a la vez que crea el marco para la ansiedad y la depresión, que también dañan el corazón).
Para manejar mejor su ira:
Mantenga la perspectiva. “Muchos de nosotros nos tomamos las cosas con demasiada seriedad”, dice el psiquiatra colega de Pytlewski, el Dr. Edward Norris. “El plazo de entrega de un trabajo, aunque sea importante, no es un asunto de vida o muerte”.
Utilice técnicas de manejo del estrés. La reducción del estrés también ayuda a calmar la ira. Intente con yoga, Tai Chi, respiración profunda, elongación, meditación o grabaciones de relajación. “Sólo 20 minutos al día disminuyen el riesgo si lo ayudan a relajarse”, agrega Pytlewski.
Manténgase activo. “El ejercicio disminuye la presión arterial, el colesterol y las hormonas del estrés que causan la acumulación de placa”, dice Pytlewski. “Es el mejor ‘medicamento’ para proteger el corazón”.
“Controle lo que pueda. Si se siente abrumado/a por demasiados compromisos, por ejemplo, reorganice su agenda para combinar tareas o directamente elimine algunas citas. “Y si está de vacaciones, deje su celular y su bíper en casa”, aconseja Pytlewski.
Lleve una vida sana. Las personas que sufren de estrés e ira crónicos tienen más probabilidades de desarrollar otros hábitos perjudiciales para el corazón, como fumar, beber en exceso y seguir una dieta descuidada. “Les aconsejo a mis pacientes ingerir menos cafeína y azúcar, y comer más alimentos integrales, frutas y verduras”, dice Pytlewski, quien trabaja con el programa del Dr. Dean Ornish del Lehigh Valley Hospital en la prevención de la enfermedad cardíaca.
Considere la psicoterapia. Aunque no puede evitar que la gente le corte el paso en el tráfico, sí puede aprender, con orientación, cómo reaccionar ante estas situaciones estresantes. “Lo que hace aumentar su presión arterial no es la situación”, dice Norris. “Es su reacción ante esta situación”.
¿Le interesa conocer más detalles acerca de si la ira aumenta su riesgo de enfermedad cardíaca? Realice una prueba de ira. Llame al 610-402-CARE
This page last updated 2/12/08 04:08 PM
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